Descripción
Cada día desplegaba mayor actividad para estudiar el Espiritismo, y aunque mi buena hermana, con ternura verdaderamente maternal, me aconsejaba que no trabajase tanto, porque concluiría por no poder hacer nada, una fuerza superior a mi voluntad me impulsaba a no cejar en mi empeño. Si como tuve la inmensa suerte de estar rodeada de buenos espíritus, amantes de la luz, llego a estar dominada por algún enemigo invisible que me guardase odio de anteriores existencias, hubiera sido víctima de la obsesión mas horrible y mas espantosa, mas que obsesión hubiera llegado a ser subyugación absoluta, porque durante muchas horas del día, cuando estaba cosiendo, si me encontraba sola, componía versos, que conservaba en mi mente hasta la noche, molestándome muchas veces la tenaz insistencia de los espíritus, a los que les decía resueltamente:
– Vamos a ver, antes que todo, yo tengo que ganarme el sustento, el día es para mi trabajo, para mi tarea material, bastante hago que las noches y los días festivos, los empleo en escribir. ¿ Qué más queréis? Dejadme tranquila.
Autora: Amalia domingo Soler





